
(Aznar 04) Cerebros Electrónicos CAPITULO PRIMERO EL VAGABUNDO DEL ESPACIO Miguel Ángel Aznar de Soto alargó la mano hasta el conmutador, encendió la luz y descolgó el teléfono. Despertada por el repiqueteo del timbre Bárbara Watt de Aznar rebulló dentro de su saco de dormir, en la litera inferior. Todavía con el sueño pegado a los párpados, Miguel Ángel preguntó: - ¿Sí? Escuchó la voz de George Paiton en el auricular. - Lo siento, Miguel. Es tu guardia.