
La idea de condensar un pensamiento en 140 caracteres ya es un ejercicio creativo. Pero si a eso le sumamos la exigencia de que el mensaje se inscriba en el ámbito de los derechos humanos, claramente, el esfuerzo debe multiplicarse.Con la expansión de los medios sociales, y la popularización de los mismos, se ha democratizado la palabra. Y Abuelas de Plaza de Mayo ha utilizado, durante cuatro años consecutivos esa situación para convocar a la gente a producir. El resultado han sido bellos textos llenos de hondura, reflexión, ternura y esperanza.En la Agencia hemos tomado la posta que dejó la gente, seleccionando alguno de los tweets y transformándolos en lo que hemos denominado: radiotuits.