
Dividida entre salvar a su marido de los peligros que se avecinan, o por el contrario contribuir a provocar el estallido de la violencia entre la Corona inglesa y las trece colonias norteamericanas, Claire vive otra vez el dilema de quien, aun conociendo los acontecimientos del futuro, tiene que adaptarse a su vida del presente. Pese a haberse convertido en esposa de Jamie Fraser, y más tarde en madre y cirujana, Claire continúa sintiéndose extranjera, fuera de su lugar y de su tiempo. Sin embargo, su amor incondicional por Jamie es un estímulo suficiente para continuar sobrellevando el enorme peso de su excepcional clarividencia, esa capacidad de predicción que tanto fascina a su marido, aunque a veces suponga un riesgo para su libertad.