
LA HORA DEL COYOTE .,.,Por José Mallorquí .,.,CAPITULO PRIMERO .,.,¡FALTAN TRAVIESAS! .,.,Gerald Carlson no había visto nunca nada semejante. Ni creía que existiera. Bosques interminables de árboles altos como catedrales, y por doquier el golpear de las hachas, el chillido de las sierras mordiendo la madera, y, por doquier, el olor de la resina de la madera recién cortada, del serrín que se amontonaba junto al aserradero.—¿Qué le parece, Lesser? —preguntó Worth.Cada vez que le llamaban por el nombre que había adoptado, Gerald sentía fuego en las orejas. No le gustaba mentir y consideraba un delito emplear el apellido de otra persona en vez del suyo.—Es... muy bonito —dijo. Volvió a sofocarse al darse cuenta de lo mal escogido del calificativo. Aquello no era bonito. Era grandioso, impresionante, salvaje. Pero no simplemente bonito.—Es hermoso —dijo Carmín—. Está lleno de vida. Al mismo tiempo da un poco de pena matar a esos árboles. Algunos ya estaban en pie cuando los españo