
Los libros de poesía se ven en los estantes como aparatos abandonados en un patio al que nadie entra, sometidos al sol y al agua por muchos años. Nadie cree que sirvan. Solo el que va y los desempolva y pone en ellos nuevamente la llave descubre que todavía prenden y que en el fondo de ellos resuena la música de la humanidad. A veces se trata solo de recuerdos y nostalgia, pero casi siempre es mucho más que eso. Estos aparatos, los poemas, cuando funcionan logran que se desplieguen el infinito, la belleza o la violencia. Hacen que toda la vida humana se aparezca ante nosotros. El programa de radio quiere que los radioescuchas presencien a los poemas en funcionamiento.<br /><br />En los poemas, la vida se despliega de muchas maneras: por los sentimientos que viven allí puros y potentes; por los sonidos de las palabras y los ritmos de los versos; por las ideas sencillas o complejas que se aparecen en la poesía en aspectos que todos vemos y reconocemos en nuestra vida diaria, pero que, no