
Seamos conscientes de que si Dios nos ha dado ojos para nuestro cuerpo, Dios nos ha dado también los sueños y las visiones para nuestra alma. Necesitamos revelación en todos los ámbitos de la vida. El Señor Jesús decía: "En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo si antes no ve hacerlo al Padre".