
Esta es la tercera oportunidad que he tenido de hablar en Suiza sobre el mayor de todos los eventos en la historia de la Tierra y de la humanidad. La primera vez fue en Basilea, cuando hablé del aspecto de este evento según está presentado en el Evangelio de San Juan; en la segunda ocasión, las conferencias se basaban en el relato de San Lucas; y ahora, en la tercera ocasión, la base de las conferencias será el Evangelio de San Mateo. Muchas veces he puesto de relieve la importancia del hecho de que existen cuatro documentos religiosos que nos describen aquel acontecimiento de una manera aparentemente diferente, cada uno. Si para el pensar materialista, esto sirve de excusa para ocuparse del tema con una critica negativa, este mismo hecho, en cambio, se presenta como un factor muy significativo si lo consideramos desde el punta de vista de nuestra convicción antroposófica. Nadie debería tratar de describir un ser o hecho alguno, haciéndolo desde un único punto de vista. A menudo me he