
El lenguaje positivo es el lenguaje que alivia el sufrimiento, el dolor y la soledad. Lo que lo hace especial es la aceptación de que la vida es vulnerable y frágil, que está llena de dificultades y problemas que acaparan nuestra visión y nuestro lenguaje, pero también de que somos capaces de ver, entender y comunicar el lado favorable de las cosas y elegir las mejores palabras para construir y narrar una buena historia de vida.