
Los contenidos digitales se tienen que adaptar a los nuevos hábitos de los lectores, a los nuevos soportes, y sobre todo, a los motores de búsqueda. El periodista digital, además de redactar información de calidad, tiene que optimizarla para el posicionamiento SEO sin que esto suponga descuidar la calidad en la redacción. Es decir, la información tiene que ser clara y concisa para el lector, pero además comprensible para el buscador.