
¡No oculteís los sueños! No aturdáis vuestros sueños, concededles espacio y atreveos a contemplar horizontes amplios, atreveos a contemplar lo que os espera si tenéis el valor de construirlos.<br /><br />En la vida no dejamos de caminar y nos convertimos en aquello hacia lo que nos dirigimos. Elijamos el camino de Dios, no el del yo; el camino del sí, no el del sí mismo. Descubriremos que no hay imprevisto, ni pendiente, ni noche que no se pueda afrontar con Jesús.