
El asesinato premeditado y cuidadosamente urdido no es un juego de salón.Para realizarlo se necesita dureza de corazón, insensibilidad de espíritu, indiferencia ante el sufrimiento y desprecio por la vida humana. Éstas condiciones resultan repugnantes en el hombre y contra su propia naturaleza en la mujer. El asesino por cálculo es vil, pero comprensible; la asesina por cálculo es una paradoja enigmática. De ahí la fascinación de aquellos casos en que una mujer es acusada de asesinato premeditado. El razonamiento y la lógica no parecen ya suficientes. See acast.com/privacy for privacy and opt-out information.