
En Barcelona, en la sala 2 de Apolo, mientras la sala principal está gozando con hitazos pop, petardeo, divineo y espectáculo, los churreros más gamberros se juntan para vibrar al compás 4 por 4 de graves y sintes que los hacen estremecerse en la pista. Es la Antichurros, una sesión electrónica que está marcando la diferencia en la ciudad condal.