
La Iglesia de Jesucristo no tiene a nadie que más la ame o quemás ferozmente la critique que Aiden Wilson Tozer (1897-1963).Durante su vida muchos le consideraron un profeta, y escucharonlo que decía o leyeron con cierto grado de expectación loque escribía. Algunos no estaban de acuerdo con él en todo, peroadmitían que su voz era auténtica, y que en algún sentido enella resonaba la voz de Dios. Sabían que cuando Tozer hablaba,escuchaban a alguien que conocía bien a Dios. La marca distintivade su ministerio fue su énfasis sobre lo que él consideraba ladecadencia del cristianismo.